Los síntomas pueden ser distintos según la persona. Cuando se agravan mucho, se produce una crisis asmática. Estos síntomas suelen ser más intensos durante la noche o al hacer ejercicio.
Los síntomas habituales son:
Tos persistente, sobre todo por la noche
Sibilancias al espirar y, a veces, al inspirar
Disnea o dificultad para respirar, a veces incluso en reposo
Opresión en el pecho que no permite respirar profundamente
